fbpx

Desperate Housewives: los arquetipos femeninos detrás de los personajes principales

El año 2004 debutó la serie «Desperate Housewives» (Amas de casa desesperadas) que logró ser emitida por 8 temporadas siendo todo un éxito televisivo. Y aunque esta serie es bastante tétrica y tórrida, sus personajes me parecen bastante interesantes para analizarlos según los 7 arquetipos femeninos con los que trabajo.

Disclaimer: usaré partes de la historia y algunas situaciones para ejemplificar las características de los arquetipos femeninos, por ningún motivo pretendo realizar un análisis exhaustivo de los personajes aquí nombrados.

Las apariencias engañan

El contexto es un barrio residencial de estrato social alto, en una calle ficticia llamada Wisteria Lane. Se narran las vidas de varios vecinos (sobre todo de los 4 personajes principales) que resultan ser todo lo contrario de lo que pretenden mostrar hacia afuera. Repasemos entonces los personajes más importantes.

Susan Meyer (Delfino): una Perséfone en constante peligro

Este personaje se nos presenta como la mujer ingenua, de buen corazón, que resulta a veces demasiado flexible en su postura: una eterna damisela en peligro. A lo largo de la serie podemos ver cómo las personas que la rodean, desde amigas a parejas, siempre salen a su rescate y asumen responsabilidades que son de ella. No le cuesta trabajo delegar su poder de decisión ni echarle la culpa a todos menos a sí misma de las cosas que «le pasan». Es ilustradora de cuentos infantiles, lo que demuestra su facilidad de mantenerse en una realidad paralela, ensoñada, ideal; hasta podríamos decir que prefiere evadir el mundo real ya que las decisiones son abrumadoras para ella. Ella realmente cree en el «felices para siempre» y busca a su príncipe azul en todas su parejas. Suele estar tan metida en su mundo que por estar despistada y reaccionar de forma impulsiva, provoca accidentes (quemando casas e incluso llegando a matar a personas). Su vestimenta está muy acorde con el personaje: una mezcla entre lo juvenil y sensual.

Lynette Scavo: una Atenea obligada a ser madre

Aunque pudiese ser una perfecta Deméter (por ser el arquetipo de la madre), la verdad es que no representa a ese arquetipo cálido y nutricio de la madre. Ella dirige a su familia de 5 cinco hijos y marido como una empresa: tiene voz de mando cuando es necesario, organiza la rutina, sabe qué y cuándo debe hacerse cada tarea y tiene reglas muy claras en la casa. Sin embargo, sigue los cánones establecidos de una sociedad patriarcal, y cuando queda embarazada, se queda en casa para criar a sus hijos. Claro que después de un tiempo siente la necesidad de trabajar, de usar su mente brillante para algo más que cocinar y cambiar pañales, lo que provoca un gran conflicto con su marido. Lynette es mucho más competitiva que su marido y a lo largo de la serie ella va revelando su carácter fuerte y sagaz. En cuanto a su estilo de vestimenta, es perfecta para una mujer Atenea: ropa práctica y de buena calidad.

Bree van de Kamp: una Hestia exagerada con toques de Hera

Conocida por ser la perfecta ama de casa y podría representar en cierto sentido al arquetipo de Hestia. Su casa es el perfecto reflejo de esta diosa porque hace de su hogar un templo: belleza, orden, limpieza. Lamentablemente, está exagerado en Bree ya que más bien pareciera tener un trastorno obsesivo compulsivo que una dedicación amorosa hacia su hogar. Puede que sea una mezcla con el lado B de Hera (el arquetipo de la esposa), ya que es muy rígida y controladora en su vida diaria, tanto consigo misma como con los otros. Ella se cuida mucho del «qué dirán», dejando entrever una neurosis social gigante. Muy conservadora y obsesionada con los buenos modales, suele ser una excelente anfitriona pero carece de la calidez hogareña. Su vestimenta es muy pulcra, de colores neutros, nada llamativo – sin embargo, refleja una elegancia digna de una mujer Hera.

Gabrielle Solís: una Afrodita de tomo y lomo

Este personaje es el más sensual de todos. Se viste de forma muy provocativa, le gusta la ropa y la vida lujosa. Tiene amoríos y no piensa en las consecuencias. Tampoco tiene problemas en expresar sus deseos, ella va por lo que quiere y normalmente todo le resulta con su encanto. Cuando conecta con el amor, podemos apreciar el lado más amable de este personaje ya que muestra su bondad y corazón noble. En algún momento, nos enteramos que en su infancia sufrió una violación y ella decide no quedarse en el estado de víctima, saliendo de la pobreza y de la vulnerabilidad con ayuda de sus encantos físicos, haciendo su carrera como modelo. Su estilo de vestir es coherente con el de una mujer Afrodita: muchos vestidos y faldas de telas livianas, blusas con escote y accesorios que acentúan su belleza.

¿Con cuál de estos personajes te identificas más?

En todas las series y películas podemos vernos reflejadas en algún momento por los personajes, ya que ineludiblemente se vuelven espejos de nosotras. Tal vez no de la misma manera (espero que no), pero sí de forma general y arquetípica.

No nos olvidemos que los arquetipos son pautas de comportamiento inconscientes presentes en todos los seres humanos y que en cada mujer habitan Artemisa, Atenea, Hestia, Deméter, Perséfone, Hera y Afrodita.

Si te gustan estos análisis cuéntame qué te parecen y cuál debería ser la próxima serie a analizar. Y si necesitas un breve resumen de lo que son los arquetipos, puedes revisar el artículo: Arquetipos Femeninos: las Diosas que habitan en ti

Las diosas vírgenes: autonomía por sobre todo

Sentirte completa en ti misma te conecta con tu poder personal como mujer

Fran España

Marzo, Abril y Mayo fueron los meses en los que hemos estado trabajando con los arquetipos de Artemisa, Atenea y Hestia, las tres diosas vírgenes según la clasificación de Jean Shinoda Bolen.

Vírgenes, no porque nunca hayan tenido relaciones sexuales, sino porque nunca perdieron su independencia ni fueron vulneradas físicamente ni emocionalmente por otro. Artemisa y Atenea, representantes de aquellas mujeres que viven su independencia hacia afuera, sea en su activismo o su trabajo; y Hestia, viviendo esa autonomía en su mundo interior, no dependiendo de las opiniones de otros ni de las exigencias externas.

Cada una de ellas tiene sus características y nosotras, las mujeres, tenemos partes de cada una, aún cuando el arquetipo no se haya activado en nosotras. De hecho, muchas veces, cuando no estamos conectadas con alguna de las Diosas, la proyectamos afuera: nuestra madre, hermana, mejor amiga, etc. – amamos y admiramos esas características (o incluso nos dan envidia) o también, nos producen rechazo y nos enfadamos o juzgamos a las mujeres que expresan estas características.

Por eso es tan importante conocerse porque podemos transformar ese rechazo o juicio en comprensión y aceptación de la realidad y verdad de las mujeres que nos rodean. E, internamente, nos alivia integrar esas partes que no aceptamos de nosotras. Porque lo queramos o no, todas las Diosas habitan dentro de nosotras…

Atenea también vive en ti…

La Autonomía, entendida como esa certeza de «soy suficiente y yo tengo el poder de crear lo que quiero», es algo que muchas mujeres están llamadas a desarrollar a lo largo de sus vidas. Tal vez, porque vivieron experiencias que las dejaron en un estado de víctima eterna o de adolescente irresponsable, no asumiendo la propia responsabilidad de su propia vida y externalizándola constantemente hacia otras personas o eventos que «les sucedieron».

Suena muy brutal dicho de esta forma porque hay hechos que pueden ser muy traumáticos y no sentirse víctima es prácticamente imposible. Y está bien que sea así. Cada una con su proceso, sus tiempos y, cada una, con su decisión. En un próximo blogpost profundizaré más en las Diosas Vulnerables, ya que este tema es imposible tratarlo como «un párrafo más».

Siguiendo con las Diosas Vírgenes…

Otras mujeres están muy conectadas con su autonomía, sobre todo las mujeres de las nuevas generaciones que han tenido la posibilidad de ver que otro mundo es posible, que las mujeres pueden ser autosuficientes y desempeñarse en cargos que antes estaban destinados solo a hombres. Y que son capaces de generar sus propios recursos y destinando tiempo y energía en su propio desarrollo profesional.

Atenea, la mujer guerrea que sale a conquistar en el mundo laboral
(Jessica Pearson, serie «Suits»)

Mujeres que han podido sacar la voz por sus compañeras agredidas, de provocar con nuevas formas de relacionarse entre hombres y mujeres, así también entre mujeres; e instalar el feminismo como posibilidad de otro tipo de convivencia en nuestro mundo.

Artemisa, la mujer que empodera a otras mujeres
(Frankie, serie «Grace and Frankie»)

Y, por último, mujeres que saben que deben cuidar su propia energía, y han aprendido a elegir a estar a solas sin vivirlo como soledad sino como un momento para «estar consigo mismas». Es en esos momentos en que contemplamos las cosas simples de la vida, conectamos con nosotras mismas y podemos llegar a comprensiones muy importantes para nuestras vidas.

Hestia, la mujer que se toma su tiempo a para estar a solas
(Grace, serie «Grace and Frankie»)

Cualquiera de estos arquetipos femeninos está siendo más valorado en estos tiempos, cosa que hace 60 años atrás era muy diferente: era el tiempo de las Diosas Vulnerables – la esposa, la madre y la hija.

Por eso, para muchas mujeres aún hay aspectos a descubrir de las Diosas Vírgenes porque vivir su energía es algo nuevo, sobretodo vivirla de forma sana, sin perder el equilibrio con el masculino.

Te invito a que explores estas Diosas en ti misma, sea porque sientas que quieres desarrollar más tu autonomía, o porque a veces te desequilibras y te vas al extremo («no necesito a nadie», «todo lo tengo que hacer sola»).

En los Workshops de Danza de cada mes estaré trabajando una Diosa en particular (y tal vez a futuro alguna combinación interesante de Diosas). Pronto podrás estudiar autónomamente a estas Diosas – ¡así que atenta en Instagram donde avisaré a tiempo de las próximas cosas que he creado para ti!

¿Cómo el simple acto de ordenar, puede transformar nuestras vidas?

Lo que descubrí haciendo orden 

En el post anterior te entregué mis 4 tips para aplicar el método Konmari a tu clóset (y conectar con tu Hestia interna). Si aún no te animas a comenzar con tu orden, te cuento cómo transformas tu vida con el simple hecho de ordenar.

1. El acto de ordenar nos invita a hacer espacio para lo nuevo y soltar lo que ya cumplió su ciclo

El mundo material y el espiritual están conectados, es decir, lo que hacemos y sentimos físicamente, tiene efectos en lo etéreo (y al revés). Entonces, si hacemos espacio en nuestro hogar, que simbólicamente es nuestra mente, estamos haciendo espacio en nuestra mente también. A veces hay pensamientos o formas de pensar que nos acompañan a lo largo de una etapa de nuestras vidas pero que, llegado a un cierto punto, ya debemos deshacernos de ellas porque están obsoletas, ya no nos representan. ¿Qué mejor que ayudarnos entonces con un acto simbólico en el mundo material? 

Deshacernos de objetos obsoletos ayuda a crear espacio. Ese espacio es vital para poder activar nuestra creatividad porque nos conecta con el mundo de las posibilidades… ¿y si…? Lo nuevo no puede entrar si sigo apegada a lo viejo, el universo es muy concreto en ese sentido, porque entiende “ok, ese espacio ya está ocupado.”. En términos simples: si ya sientes que tu relación de pareja no te hace feliz, haz espacio; si sientes que tu trabajo es una carga, haz espacio. Y la propuesta aquí es: parte en casa y luego observa lo que pasa. 

2. Ordenar es decidir – y decidir es poder 

Cada vez que tomo algo en mis manos y me pregunto si me hace feliz, estoy decidiendo. Hay estudios los cuales dicen que el tomar decisiones nos agota mentalmente. Y no sé si alguna vez te has puesto a ordenar toda tu casa, pero realmente quedas exhausta. Sobre todo, si no tienes un sistema. Es como si estuvieras decidiendo sobre tu vida constantemente. 

¿Sabes por qué es así? Efectivamente nos estamos preguntando con cada objeto si éste debería estar en nuestras vidas o no. Por eso admiro mucho a los minimalistas extremos que poseen solo 50 o 100 cosas. Ellos saben exactamente lo que tienen y por qué. Tener esa claridad, genera claridad mental. No hay tanta variable. Pero los “simples mortales” como nosotros, poseemos muchas cosas de las cuales a veces ni nos recordamos… Hacer orden nos devuelve claridad, nos empodera porque estamos decidiendo sobre nuestras vidas. Crecemos en confianza y nuestra autoestima también se ve beneficiada. 

3. Ordenar nos obliga revisar nuestras vidas

Lo primero que podemos darnos cuenta, es si tenemos apego al pasado o ansiedad del futuro cuando estamos realizando el orden. Si estamos apegadas al pasado, estamos recordando el día de nuestro matrimonio cuando sacamos el vestido de novia lleno de polvo del armario. Y si estamos decidiendo si nos deshacemos de algo o no, y el pensamiento recurrente es ¿y si lo necesito a futuro? – esa es la ansiedad del futuro hablando. 

Inevitablemente estaremos revisando nuestras vidas, del recorrido hecho, las decisiones tomadas, las elecciones hechas. A veces no nos puede gustar, pero al menos tendremos un punto de quiebre y de partida al mismo tiempo, si decidimos hacer espacio para lo nuevo y plantearnos seriamente qué queremos. 

4. El orden deja fluir la energía correctamente

Cuando ya hemos logrado terminar con el orden y damos un vistazo a nuestro hogar, la sensación de calma nos invade y podemos descansar mejor. Los maestros de Feng Shui saben muy bien que la energía (Qi) debe poder fluir libremente por nuestro hogar, y un hogar ordenado, se siente “más liviano”. Cuando yo había terminado de ordenar y desechar todo lo que ya no era para mí, me visitó un amigo que no sabía lo que había estado haciendo. Su primer comentario al entrar a la casa fue “Está como más liviana tu casa, ¿qué hiciste?” Plop. Es decir, se nota de inmediato el efecto del orden. 

5. La belleza del orden

Al ordenar eliges las cosas que quieres en tu vida. Eso requiere que te conectes contigo misma y seas honestas de quién eres. Dejar de inventarte cuentos. Es aceptarte tal cual eres, vivir desde la autenticidad. Y el reflejo de ese ser auténtico es belleza pura, que se verá reflejada en tu hogar también. 

6. Como es adentro es afuera

Muchas veces pasa que durante el proceso del orden o al terminar, nuestro cuerpo responda con sarpullidos, malestares estomacales, etc. Eso es normal. ¿Por qué? Porque como ya he dicho anteriormente todo lo que hacemos afuera tiene efectos hacia adentro y al revés. 

Hacer orden es como una cirugía, extirpamos lo que no nos aporta, nos hace daño, nos enferma. Y lo normal después de una intervención de esa magnitud es que el cuerpo expulse todo lo que no sirva. Obsérvate, puede que sean granitos en el rostro, algunas manchas o dolores de cabeza. Está bien, es normal. Estás eliminando toxinas: tanto de tu cuerpo como de tu mente. 

Al reestablecer el orden externo, lo estás haciendo internamente también. El Qi fluye adecuadamente por tu casa, y así se verá reflejado en tu salud también. 

En resumen, ordenar es un acto tremendamente liberador y empoderante. A través de él recuperamos claridad mental, salud física y asumimos nuestra responsabilidad de nuestra vida. Cerramos ciclos para abrirnos a nuevas experiencias, y lo más importante: le decimos que ¡SI! a la vida. 

Si encontraste mi artículo interesante y útil te agradecería enormemente que me ayudaras un poco compartiendo mi artículo con aquellos que tu quieras. ¡Muchas gracias!